La humedad es vital

Cada día, en todo el mundo, miles de lactantes reciben el soporte respiratorio necesario para salvar sus vidas. Un aspecto fundamental de este milagro contemporáneo es la administración de humedad.

Una vía respiratoria inmadura es un mecanismo frágil que depende de un delicado equilibrio de temperatura y humedad, y que no alcanza su madurez hasta los dos años.’ Las intervenciones respiratorias sin humedad impiden este desarrollo el lactante y exacerban los riesgos de las intervenciones médicas.

Las soluciones terapéuticas humidificadas ayudan a emular el equilibrio natural que se produce en los pulmones y esto, a su vez, garantiza que la preciosa energía del lactante se emplea en aquello para lo que naturaleza prevé: el crecimiento y el desarrollo.

3 ventajas clave de la humidificación

Ventajas
Reduce el riesgo de infección respiratoria
Optimiza la mecánica respiratoria y la comodidad del paciente
Evita la evaporación del calor de la respiración y la pérdida de humedad del aire

La vía respiratoria normal del lactante

El sistema ’respiratorio del lactante es un mecanismo frágil que depende de la humedad. La humedad ayuda a dos funciones principales del pulmón: defensa de las vías respiratorias y intercambio de gases.

Defensa de las vías respiratorias

El mecanismo de defensa principal: Reflejos como los de estornudar, toser o las náuseas requieren la aydua del filtrado natural de los pelos nasales y de la vía respiratoria superior. En la vía respiratoria del lactante, estos mecanismos están poco desarrollados.

El transporte mucociliar es la segunda línea de defensa:El papel del sistema de transporte mucociliar es atrapar y neutralizar los contaminantes inhalados (en el moco) y transportarlos hacia arriba y fuera de la vía respiratoria. Así, se mantiene el pulmón libre de patógenos causantes de infecciones. La eficacia de este mecanismo depende en gran medida de la edad del lactante y de la temperatura y humedad de los gases inspirados. 

Consulte el sistema de transporte mucociliar para obtener más información.

 

Intercambio de gases

El flujo de aire a los alvéolos es necesario para que se produzca el intercambio de gases. El aumento natural de calor y humedad a medida que el gas desciende por la vía respiratoria durante la inspiración contribuye a mantener despejadas y abiertas las vías respiratorias. Optimizando la expulsión mucociliar, se consigue un flujo de aire sin obstrucciones. Esto mejora la distensibilidad pulmonar y reduce la broncoconstricción asociada al enfriamiento de las vías respiratorias.

Las vías respiratorias del lactante producen proporcionalmente más moco que los adultos, pero no tienen la misma capacidad para expulsarlo. Esto puede influir a la hora de mantener las vías respiratorias abiertas y puede inhibir el intercambio de gases.

 

Cuando el equilibrio natural se ve comprometido

Cuando un lactante recibe asistencia respiratoria, el equilibrio natural de las vías respiratorias se puede ver comprometido. Las intervenciones respiratorias sin humedad dificultan el desarrollo y exacerban los riesgos asociados.