Sistema de transporte mucociliar

Millones de cilios (estructuras similares a pelos) recubren el epitelio (una delgada capa protectora de tejido) de las vías respiratorias superior e inferior y se agitan en una capa acuosa, desplazando el moco (y con él los contaminantes) fuera de la vía respiratoria.

La eficacia de este mecanismo de defensa resulta esencial a la hora de reducir la incidencia de las infecciones respiratorias, ya que optimiza el intercambio de gases. Este mecanismo depende de la coordinación y la frecuencia de golpeo de los cilios, así como de la viscosidad de la mucosidad que, a su vez, se ve influida en gran medida por el nivel de humedad al que esté expuesta la mucosa.

La superficie de las vías respiratorias aporta calor y humedad al gas inspirado hasta que alcanza los 37 °C, 44 mg/LL. Cuanto menor sea la humedad del gas inspirado, más necesita bajar en la vía respiratoria para alcanzar esta temperatura y humedad.